ME DIRIJO A VOSOTROS
Emanasteis de la fuerza del Altísimo …Y, por lo tanto, esta fuerza también tiene que estar en vosotros, porque sois esencialmente igual a Aquel Que os creó. Pero como seres humanos sois más bien todo lo contrario que llenos de fuerza; sois débiles, dependiente, sujetos a las leyes de la naturaleza e incapaz de anularlas por vosotros mismos. Y, sin embargo, sois de origen divino … Solo podéis creer esto, porque solo se os puede demostrar si os esforzáis con fe por invocar la fuerza de Dios en vuestro estado de debilidad y falta de fuerza …
Esto es todo lo que se necesita para poder percibir un cambio constante de vuestro propio ser, pues entonces podréis reconocer todos los signos de un origen divino dentro de vosotros mismos, desarrollaréis capacidades que prueban este origen divino, y vuestro ser inicialmente imperfecto podrá alcanzar una perfección en la Tierra que es una prueba clara de que una vez emanasteis del Ser más perfecto.
Todos vosotros poseéis estas cualidades divinas dentro de vosotros, pero vosotros los habíais reprimido, ya no pudieron manifestarse, por vuestra propia culpa os habíais privado de toda la fuerza divina y os convertisteis en seres impotentes e imperfectos. Sin embargo, podéis volver a transformaros con la misma facilidad hasta alcanzar la perfección suprema; podéis disponer de una fuerza ilimitada por una sola cosa; reestablecer la conexión con Aquel que os creó.
Con Él estáis llenos de fuerza y llenos de luz; sin Él débiles y envueltos en tinieblas. Y caísteis en este estado por vuestra anterior apostasía de Él, por lo que debéis buscar la reunificación con Él. Vuestro Creador es la fuente primordial de fuerza … Por lo tanto, la unificación con Él significa, encontrarse en medio de la corriente de fuerza que todo lo impregna y no permite que surja la debilidad.
Si vosotros, los seres humanos, sois conscientes de vuestro estado de debilidad, no debéis dejaros vencer por ella pasivamente, sino más bien debéis dirigiros hacia Aquel, del que surgisteis a través de Su fuerza, pero Que también exige vuestra conexión con Él, para que Su fuerza pueda fluir a través de vosotros. Pues vuestro estado de debilidad no es de ninguna manera obra Suya, sino vuestra propia culpa, y por eso, vosotros mismos debéis anhelar la fuerza por vuestra propia voluntad y desear recibirla de donde tiene su origen: de vuestro Dios y Creador desde la eternidad.
No debéis dudar ni un instante, pues la manifestación de las cualidades divinas os traerá una alegría inconmensurable, y no podréis comprender por qué os abstuvisteis tanto tiempo de la conexión consciente con Él. Vosotros os conformáis con una debilidad donde podríais obrar llenos de fuerza; os sometáis a las leyes de la naturaleza donde vosotros mismos podríais ser su amo; vosotros os conformáis con vuestra propia fuerza vital, pero no es esforzáis por recuperar la fuerza divina que una vez poseíais, para lo cual solo se requiere vuestro libre albedrío. Como seres divinos primordiales, no conocíais la escasez, ni de luz ni de fuerza, y fuisteis bendecidos en abundancia …
Pero como seres humanos no se os puede llamar bendecidos, precisamente porque habéis perdido la fuerza y la luz … Y, sin embargo, podríais crear de nuevo la bienaventuranza para vosotros mismos, si vosotros os dirigiríais de nuevo en el libre albedrío hacia allá donde estaba vuestro origen … a Dios, Cuya cercanía se manifiesta irrevocablemente en un aflujo de fuerza que os convierte de nuevo en las criaturas divinas que erais al principio.
Dado que esta re-transformación es una cuestión del libre albedrío, solo se os puede dar el conocimiento al respecto, un conocimiento que podéis creer o rechazar como increíble. Pero podéis comprobarlo vosotros mismos, pues todo ser humano puede establecer una conexión con la Fuente Eterna de poder, y entonces todas las cualidades divinas reaparecerán, toda debilidad desaparecerá y el ser humano será capaz de hazañas aparentemente sobrenaturales. Pero, sin embargo, sólo su naturaleza original resurgirá, pues una vez surgió de la Fuente Primordial del poder y, por lo tanto, también debe poseer fuerza dentro de sí mismo y ahora será capaz de obrar con esta fuerza, tan pronto como haya reestablecido la conexión con la Fuente Primordial del poder … con Dios Mismo …
Amén